La lista de invitados de una boda

Organizar una boda va mucho más allá del gran momento y la ilusión que ello conlleva, implica tener en cuenta muchos detalles y momentos que debemos atender y, que a veces, pueden ocasionarnos algún que otro quebradero de cabeza ya que tenemos que lidiar entre nuestros deseos, los compromisos, las posibilidades del espacio y de la propia boda en si y por supuesto, el presupuesto, ya que no todo lo que nos gustaría puede tener cabida o todo lo que tiene cabida no puede ser por otros motivos, por ello, es importante poder ajustar todo a los criterios que nos hayamos marcado.

Uno de los temas más difíciles a acometer a la hora de organizar una boda es la lista de invitados precisamente porque sobre ella actúan infinidad de los criterios que comentábamos si no, todos ellos en uno.

Además del presupuesto que tenemos del evento en si y sobre el que tendremos que trabajar, influye que en la boda hay un novio que tiene sus invitados y una novia que tiene los suyos pero que además, suelen estar los compromisos propios y no tan propios como los de los padres, suegros y demás. Y a todo ello, hay que darle una correcta solución tanto para que a nosotros no nos suponga ningún mal trago ni ningún mal momento en ningún aspecto y tampoco se nos quede nada atrás. Sin olvidar que la lista de invitados posteriormente debe plasmarse en las invitaciones propiamente dichas que hay que diseñar con tiempo, imprimir y distribuir entre los asistentes (del diseño de invitaciones y envío hablaremos en otro momento que con la lista ya tenemos hoy).

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Volviendo al tema en cuestión, la Lista de Invitados, para poder hacerla lo mejor posible y que no nos vaya la vida en ello, podemos todos seguir estos consejos que seguro ayudarán en la decisión final cuando el cierre se nos acerque.

Lo habitual es empezar con ella cuanto antes.

Tan pronto tengáis la fecha del enlace y sobre todo, el lugar (para saber la capacidad del mismo, algo importante porque de ahí se extraerá si hay espacio para muchos o pocos invitados), podréis poneros con ello. Os llevará tiempo, quizás alguna que otra conversación, muchos cambios con lo que cuanto más tranquilos estéis para ellos y sin presiones, mejor. Por supuesto, en este punto, ya conoceréis el presupuesto que vais a destinar a la boda y con ello también acotaréis o abriréis más el listado posible.

Y ahora… ¡Hay que empezar! Quizás en este punto os preguntéis: ¿Y por dónde empezamos? Pues si no sabéis por donde, lo más fácil es comenzar por una lista por segmentos. ¿Qué es esto? Lo que más os ayudará en esta fase. Coged bolígrafo y papel o un Excel para los más tecnológicos y realizar tres columnas: familia, trabajo, amigos o incluso una cuarta llamada compromisos (eso dependerá del tipo de boda que tengáis). Ahora solo toca distribuir los nombres que tenéis en mente en cada una de las columnas según considere y cuando los dos lo hayáis hecho, sumad y sacaréis un total. ¿Qué tal? ¿Muy elevado o por el contrario está bien? Si está bien, pues listo, poco más que hacer más que afilar y poneros de acuerdo en si a ambos os parece bien y si sí, ya hasta el seatting de la boda y el envío previo de las invitaciones, se acabó.

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Pero por el contrario, si ha salido muy extensa y hay que recortar, viene lo complicado pero siempre hay también métodos. Vuestras columnas de esta lista serán las que os den la clave de todo. Ahora ya habéis distribuido vuestros posibles invitados por relación y parentesco. Para ir reduciendo podéis usar colores, si, rotuladores o fluorescentes estará bien (Excel permite hacerlo de forma automática) e id eligiendo colores y más motivos, por ejemplo: verde para los que si o sí tienen que estar presentes en la boda, amarillo para los que podrían ser eliminados sin más o con menos remordimiento o consecuencias y por último, el azul o el rosa para los que a vosotros os suponen dudas. Esta es la decisión más difícil y no tenéis que tomarla en el momento. De hecho, cuanto más tiempo os toméis más satisfechos estaréis con lo decidido.

Lo más fácil es tener la lista en un sitio común en casa o en un archivo online compartido y acudir a ella cuando penséis en un nombre.

Poco a poco iréis reduciendo la lista y cada vez que quitéis o suméis a alguien, no olvidéis hacer la sumatoria de nuevo total ya que este número variará siempre.

Y otro punto que no podéis olvidar es añadir los +1 (las parejas de los invitados o los hijos de los mismos) y los imprescindibles (padres, hermanos, padrinos) que no solemos incluirlos en las listas porque son obvios pero que sumar, suman.

Para terminar, si os ayuda con la columna de compromisos que es quizás la más difícil siempre podéis y casi “debéis” pensar que es VUESTRA boda y que deben estar aquellos que realmente vosotros queréis que estén y que los demás deben no solo entenderlo sino también, respetarlo. Los criterios para invitar o no a una boda son muchos, muy variados y también personales por lo que si alguien no entiende que no esté incluido, podéis explicarlo o no según vuestra consideración pero deberán ante todo entender que es vuestro día, vuestro gran momento y nada debe empañarlo.

Y como siempre, antes de nada, elegir el lugar de la celebración, dará muchas más claves de las que pensamos para la organización del resto de partidas. Un buen lugar será la llave de una gran boda.
 

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