Bodas únicas

Tu boda es única. Siempre lo será. Más allá de los detalles originales. De los colores elegidos. De las flores que visten con sus colores y aromas el ambiente. Y eso es así porque tú eres tú. No hay forma de replicarte. Tú llevas tu estilo y lo impregnas en cada cosa que haces. Tu boda no podía ser distinta.

El estilo es tu modo de expresarte.

El estilo dice quién eres y lo puede decir con sutileza, a pura efervescencia, dando pinceladas de tu alma en cada detalle.

Por eso es bueno que estés muy atenta a tus gustos y no tanto a lo que dicta la moda. Te la tienes que pasar bien, tú, tu novio, ese majareta que te eligió para las buenas y las malas, y la gente con la que habéis decidido compartir ese momento. Y para que eso ocurra, simplemente tienes que dejar que tu instinto te guíe. Pero al instinto hay que darle alguna pauta, un manantial en donde abrevar. He aquí algunas ideas estilosas que si te van, si te expresan, puedes tomar, mezclar, adaptar al tema general que impera en tu boda. Como sea que lo hagas, recuerda las palabras de Brenda Ueland:

“Debido a que no eres igual que otro ser humano, tú eres «incomparable».”

Y a la cita le agrego que tu momento soñado, lo es también.

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Foto de Carlos Aragón

Si eres de esas a las que les gustan los mensajes bonitos…

Vamos, que todavía recuerdas cómo escribías citas en los márgenes de las hojas de tus cuadernos en el insti mientras tu profe de matemáticas explicaba fórmulas imposibles de recordar. Soñadora. Esa palabra te calza como anillo al dedo.

Figúrate una ambientación llena de destellos. Una luz tenue, que destaque los detalles a partir de magníficos juegos de luces cálidas. Ramos florales de flores silvestres en las mesas, atados con un cordel rústico del que penden tarjetas con frases inspiradoras. O escritas en los indicadores de sitio. Atadas en los centros de mesa hechos con botes de cristal o latas de aluminio adornados con lazos o hilo de bramante, colgando del techo mezcladas con la miríada de pequeñas luces ovilladas alrededor de un árbol, listas para que quien quiera se las lleve de recuerdo. Y también puedes pedir que te armen un tablón de mensajes, donde cada quien escriba sus deseos para ti y tu pareja. Puedes distribuir cajoncitos de madera repletos de corazones de papel para que escriban sus deseos y al lado, botellas y botellones para que los guarden allí, ¿quién no ha querido recibir alguna vez, un mensaje en una botella?

Dar y recibir amor. Con palabras. Con pequeños gestos. De eso se trata.

Si eres de las que están pendientes de todo…

Sí, tienes razón. Quieres que tus invitados bailen y se diviertan. Que coman hasta el hartazgo pero que puedan seguir como si tal cosa. Que si se pasan un poquito de copas no se arruine la noche, desmayados por ahí y luego te increpen que se perdieron lo mejor de la fiesta (que ha pasado, sí, y te ríes, qué más vas a hacer). Que si a tu tía Mona se le descosió la costura justo ahí. Pero qué momento, ¡ahora ese dolor de cabeza demoledor, prima querida! A tu mejor amiga, la que vivió contigo todo y todo es TODO, se le acaba de romper la uña. Sí, que no es nada, pero que no queda bien, que tenía prevista una sesión de coqueteo y con esa uña… y llora en tu hombro -tú sabes que ese Cosmopolitan estuvo demás- y antes de que te deje perdida de maquillaje en tu bello vestido de novia, tienes que hacer algo. Y Bautista, cariño ¿qué pasó? Que arde, que duele y que sangra un poquito.

Vale. Cosas que pueden ocurrir. Que pueden, no, que ocurren. Y tú les tienes listo un kit de emergencia lleno de cosas necesarias. Paliativos que permiten seguir. Una tisana. Algo para el dolor de cabeza. Un imperdible. Hilos y botones. Tiritas. Limas.

Y además, preparaste ese rincón especial donde, cuando los pies ardan, todas podáis sacaros los tacones, colgarlos y reemplazarlos por la bailarinas o alpargatas, delicadamente expuestas en bonitas canastas, cajones o mesas.

Lo pensaste todo, el antiácido, el hilo y la aguja, la lima, los pañuelos de papel, y hasta un mini kit para arreglarse el maquille en el baño.

No eres controladora, eres práctica, tú resuelves. No vas a cubrir todas las bases. Pero sí las suficientes como para que te relajes y disfrutes de un día que no se va a repetir.

Si eres sencilla…

No te van los eventos por todo lo alto, eres más reservada e intimista. Una boda de 400 invitados no es lo tuyo.

Lo has conversado con Nacho y a vosotros lo que os interesa es un buen catering y el lugar. El resto, a pura imaginación y hecho con las manos. Entonces, ¡a la obra!

La decoración depende del lugar, cuanto más bonito sea naturalmente, menos se someterá el evento a la ambientación. Si optaron por un espacio al aire libre —una finca, una playa, un parque— una deco silvestre es lo ideal. La propia naturaleza te dará elementos que podrás usar a favor de tus ideas. Los árboles, por ejemplo, son muy generosos, puedes adornar sus trocos, aprovechar sus ramas para colgar luces, sus copas para armar rincones a la sombra. Por otra parte, una boda al aire libre te permite gastar menos porque puedes utilizar esas cosas viejas, pero con un encanto descascarado, o que con toque de creatividad se transforman en lo que necesites. Cajones, ventanas, bobinas de cables, botellas, latas, canastos, frascos, todo puede servir a tus fines.

Incluso, puedes hacer tú misma los recuerdos para los invitados. Jabones, velas, guirnaldas, galletas y mermeladas caseras. Lo que quieras para quienes más quieres.

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Fuente de estas fotos: una boda bohemia

Nota final

Podemos gastar páginas y páginas escribiendo acerca cómo planificar una boda, ideas de decoración, lugares y una larga lista de etcéteras. Sin embargo, lo más importante sigues siendo tú.

Tu boda eres tú, que será cursi, sofisticada, de bajo presupuesto, para alquilar balcones pero te representará a pleno, a ti y al majareta ese que te bajará la luna (o lo que para ti sea la luna) cada vez que le hagas morritos. Y por eso será única. Porque es la tuya, la vuestra, la que os supisteis conseguir. Sed felices y comed perdices. La aventura recién comienza.

Preciosa foto de cabecera: Sweet Icecream Photography

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