El balance de Diciembre, tiempo de movimiento

Las palabras son curiosas, si les prestamos atención, vemos cómo sus sentidos se entrelazan. Son poderosas además, crean realidades. Veamos:

  • Balance: es el resultado de algún asunto.
  • Movimiento: viene del latín «movere» y significa mover, trasladar, impresionar. Si a «movere» le agregamos el prefijo «e», quiere decir hacer mover. Y acá aparece otra palabra que no está por ningún lado pero que la vivimos a diario y en estas fechas es particularmente importante.
  • Emoción: ¡Y la emoción es algo que nos saca de nuestro sitio habitual! (y se deriva de «emovere», ¿véis cómo todo se comunica?)

Por eso, para que no ocurra lo que dice Freud, eso de que las emociones inexpresadas encuentran la peor manera de manifestarse, déjalas salir y aprende de ellas 🙂

Dos maneras de movernos en la dirección hacia nuestro bienestar

¿Os gustan las listas? Aquí hay dos que, si las hacemos a conciencia, nos dirán mucho de nosotros mismos así que estad atentos.
La primera es hacer una lista de agradecimientos. Tal vez suponéis que este año no os ha dado nada digno de agradecer. Dejad de lado esa tirria, haced a un lado ese enojo que sube desde los pies. Respirad profundo. Calmaos. Ahora, haced un repaso honesto. ¿De verdad no hay nada, absolutamente nada que agradecer?

  • La hija de mi hermano se repuso de una enfermedad que nos tuvo en ascuas mucho tiempo.
  • Estoy en el paro desde hace meses. Pero cuando dejé de sentir lástima de mi misma, empecé a evaluar opciones. Descubrí que las hay.
  • ¡Terminé la ESO! Me costó, pero ya estoy en primero de bachillerato.

Siempre, siempre tenemos motivos para agradecerle a la vida, y no tienen que ser grandes cosas, el simple hecho de poder caminar, ver o cocinar para tu familia son motivos para estar agradecido. Escribid los vuestros.

Y tened presentes estas palabras:

Agradeced a esos momentos dolorosos de su vida, porque ellos le han dado forma a quienes vosotros sois ahora.

–Pradeepa Pandiyan

La segunda manera, donde ponemos el fervor, es la lista de deseos. Una lista de deseos es un faro. Hacedla siguiendo ese criterio porque si la hacéis con el pensamiento mágico, lo más probable es que os la paséis llorando parte del 2017.

¿Por qué un faro? Un faro nos guía en la tormenta, en las noches más oscuras. Esa lista guiará a la acción, nos pondrá en movimiento. ¿Queréis bajar 10 kilos? Ponedlo en la lista y os ingeniáis. Estáis hasta la coronilla del jefe cutre, escribid que queréis un trabajo nuevo y llenad de detalles el deseo y luego ¡a por ello! También puede haber deseos pequeñitos (depende de qué es pequeño para cada uno), por ejemplo: en el 2017 quiero reírme más, reírme hasta el hartazgo. Muy bien, ese también es un muy buen deseo. Y dime, ¿qué tendrías que hacer para que eso ocurra? Apúntalo en tu lista de deseos.

Ya veis, nada es pequeño o demasiado grande a la hora de desear. Como decía Sócrates, conócete a tí mismo, buscad dentro de vosotros, cuanto más sepáis, mejores deseos tendrá la dichosa lista. Y sed felices, que la vida es un suspiro y no tiene borrador.

«Si me quedaba aquí, algo dentro de mí se perdería para siempre, algo que no podía permitirme perder. Era como un sueño vago, un deseo ardiente, insatisfecho. El tipo de sueño que la gente tiene sólo cuando tienen diecisiete años».

–Haruki Murakami

Nunca abandonéis vuestros sueños, ellos se convierten en el deseo profundo del corazón y merecen ser cumplidos. Que la felicidad sea vuestra.

Foto de cabecera: Neil Bates

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